Daiana AbregúViolencia institucional

Muerte en la Comisaría

Daiana Abregú: El peritaje de la Federal que busca exculpar a los policías Bonerenses

«La fuerza nacional hizo un informe con premisas falsas sobre la muerte de la joven ocurrida en junio en una comisaría de Laprida», resume la Izquierda Diario en la nota que aquí replicamos. El detalle de lo ocurrido en cada jornada del ateneo pericial; la denuncia de la participación ilegal de un abogado de los policías imputados y un armado a espaldas de los peritos de la familia y de la Comisión Provincial por la Memoria llevan al periodista Daniel Satur a preguntarse si entre las fuerzas de seguridad existe un acuerdo de impunidad.

Por: Daniel Satur
Foto: Mauro Arias
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El lunes de esta semana el fiscal de Azul José Ignacio Calonje recibió un informe de la Dirección General de Criminalística de la Policía Federal basado en el supuesto análisis de las dos autopsias realizadas al cuerpo de Daiana Soledad Abregú, la joven de 26 años fallecida el 5 de junio en una celda de la comisaría de la Policía Bonaerense de Laprida, al sur de la provincia de Buenos Aires.

Con ese informe preliminar confeccionado por la fuerza federal (que actúa bajo las órdenes del Ministerio de Seguridad que conduce Aníbal Fernández), el fiscal Calonje ordenó liberar a Vanesa NúñezJuliana ZelayaPamela Di BinLeandro Furh y Adrián Núñez, cinco de los policías bonaerenses más comprometidos en los hechos que derivaron en la muerte de la joven.

Los cinco efectivos de la fuerza provincial (que actúa bajo las órdenes del Ministerio de Seguridad que conduce Sergio Berni), estaban detenidos desde el 24 de julio, tras conocerse los resultados de una segunda autopsia que desmentían a la primera respecto al supuesto suicidio de Daiana ahorcándose en los barrotes del calabozo.

En un informe especial publicado por la Izquierda Diario el 7 de agosto, se demostró punto por punto el plan de encubrimiento de los policías, orquestado entre comisariosfuncionarios judiciales y autoridades de la cartera de Seguridad del gobierno de Axel Kicillof. Plan que incluye una serie de engaños y acciones contra la familia de Daiana en medio de la conmoción por su fallecimiento.

El informe pericial que la Federal le entregó esta semana al fiscal bien puede pensarse como parte de ese plan, al que se estarían sumando (como en tantos otros casos) médicos y científicos de la fuerza represiva nacional.

¿Todo arreglado?

Antes de detallar las premisas falsas que dan pie a las interesadas conclusiones vertidas por la Federal en el informe del lunes 22, vale mencionar algunos pormenores protagonizados por esa fuerza en la última semana y media.

Luego de mandar a detener a los cinco policías y ante la presión del Ministerio de Seguridad (cuyos abogados defienden a dos de ellos), el fiscal Calonje le encargó a la Policía Federal una evaluación de los resultados (contradictorios entre sí) de las dos autopsias realizadas hasta el momento al cuerpo de Daiana. Con los antecedentes poco honorables de la Federal en estas diligencias, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), querellante junto a la familia, le propuso al fiscal que ese análisis lo hiciera la Asesoría Pericial de la Justicia Nacional. Pero Calonje se negó. Sólo aceptó que, además de peritos de la Federal, participaran peritos de parte.

¿Por qué el fiscal rechazó de plano el pedido de los querellantes? ¿Cuál es su mensaje hacia la familia de Daiana al encargarle esas diligencias tan sensibles a la Policía Federal, prima hermana de la Bonaerense?

Con escaso tiempo de anticipación, la Federal convocó a los peritos de parte a un “ateneo” para el martes 16 de agosto en la Superintendencia de Policía Científica ubicada en Azopardo 670 de la Ciudad de Buenos Aires. Allí concurrieron la médica forense Virginia Créimer en representación de la familia de Daiana y Javier Grubisa (director de la Morgue Policial de La Plata) como perito de las defensas de los policías.

No es un dato menor que quienes son convocados por las familias de las víctimas como peritos cuenten con poco tiempo previo para analizar pericias, testimonios y demás elementos del expediente. Llegar a los ateneos periciales con la mayor información posible es fundamental para tener un encuadre integral de aquello sobre lo que se deben expedir.

Pero la falta de información previa no iba a ser lo más grave de lo sucedido en el ateneo. Apenas iniciada la reunión, el equipo forense de la Federal compuesto por la principal Lorena Caballero, el subcomisario Roberto Mirabile, el principal Julio Acuña y el auxiliar superior Guido Ochoa afirmó que no había dudas de que Daiana “se ahorcó con su campera”. Parecía estar tomada la decisión de contradecir la segunda autopsia, realizada en la Asesoría Pericial de La Plata por María NomsClaudia Becerra y Rubén Neme.

Artículos 262 y 249

Un hecho de extrema gravedad es que la Policía Federal, en un mismo acto, violó dos artículos de los códigos procesales nacional y provincial. Fue cuando, a minutos de comenzado el ateneo, los peritos a cargo dejaron ingresar a la sala a Rubén Adrián Fernández y César García, abogados de dos de los policías, lo cual es ilegal.

El artículo 262 del Código Procesal Penal de la Nación dice que “los peritos practicarán unidos el examen, deliberarán en sesión secreta, a la que sólo podrá asistir el juez”. En tanto que el 249 del Código Procesal de la provincia afirma que “los peritos practicarán unidos el examen, deliberarán en sesión secreta, a la que sólo podrá asistir el Agente Fiscal”. Nada de abogados ni otros representantes de las partes.

Pese al reclamo de la perito de la familia de Daiana para que se cumpliera con la ley, Fernández y García se quedaron allí. Y lejos de hacerlo en silencio, Fernández intervino en las discusiones al punto de que los médicos de la Federal y Grubisa de la Bonaerense justificaban sus interpretaciones “científicas”.

Ultradefensor

Desde ya que el doctor Fernández no es ningún improvisado. Él mismo fue oficial de la Policía Federal y, según su perfil público, integra una agrupación autotitulada “Unión Argentina de Trabajadores de la Seguridad”. Como abogado, entre otros casos defendió a los asesinos del joven Damián Duffau (La Matanza, 2008) y a los de Alejandro Martínez (San Clemente, 2021), dos casos paradigmáticos de tortura policial seguida de muerte. Los de Duffau fueron condenados a perpetua y los de Martínez deberían serlo cuando llegue el juicio. En todos los casos, Fernández hizo lo mismo que en el de Daiana Abregú, violando el Código Procesal.

Hace años que Fernández viene haciendo méritos ante el procurador bonaerense Julio Conte Grand para lograr un cargo de fiscal. Si le preguntan, preferiría alguna UFI “caliente”, cercana a algún puerto, aeropuerto o cordón industrial. Cuando piensa en semejante porvenir se le dilatan las pupilas y se agita. Pero quienes lo conocen de cerca lo caracterizan de intempestivo y hasta violento, sobre todo contra familiares de las víctimas de sus clientes.

Relato salvaje

Durante el ateneo, entre el doctor Fernández y sus excamaradas de la Federal fueron lanzando afirmaciones al aire, ninguna sustentada en evidencia científica sólida. Vale decir que en el expediente no hay fotografías ni otra documentación que demuestre que Daiana Abregú estuvo realmente con su cuello colgando de su campera atada a las rejas. Eso sólo figura en el relato de los policías que la tuvieron detenida. Sin embargo, al analizar las fotos del calabozo por un lado y las del cuerpo yaciente en el suelo por el otro, el abogado y los federales acomodaron cada supuesta evidencia en una “clara” escena suicida.

Entre esas “evidencias” mencionaron “un cabello largo” que se veía en un sector de la reja donde, supuestamente, Daiana ató su campera. Pero no hay pericias sobre ese pelo, no se sabe siquiera si es de Daiana. Además, tranquilamente podría haber sido puesto allí para la foto.

Otra “evidencia” estaría en el pantalón de Daiana, ya que al momento de ser fotografiado el cuerpo sobre el piso (donde supuestamente intentaron reanimarla), estaba mojado en su parte posterior hasta la cintura. Para Fernández y compañía era orina, aunque no hay pericias que lo acrediten. Especialistas consultados para esta nota afirman que, si bien podría tratarse de una incontinencia por la asfixia, la ley de la gravedad hace imposible que el pantalón se moje así si el cuerpo está erguido.

Otra “evidencia” sería la inscripción “mamá te ama” acompañada de un apodo de niño que habría sido tallada en una pared del calabozo. “Es un claro mensaje de despedida de Abregú a su hijo”, dijo el abogado Fernández ante los peritos. Pero no hay examen caligráfico alguno que haya determinado que existe esa inscripción en la pared y que, además, sea de Daiana.

“Evidencia” maltratada

Sobre la campera con la que Daiana se habría ahorcado también se vertieron especulaciones poco verificables. Además del testimonio contradictorio de los policías implicados sobre la cantidad de nudos que supuestamente tenía la campera (no hay registros de ello tampoco), no hay evidencias científicas de que esa prenda efectivamente estuvo atada a la reja.

Esa campera, prueba clave del supuesto suicidio, en las fotos analizadas aparece cubriendo el cadáver (que, inexplicablemente, estaba semidesnudo) y luego sobre un papel madera antes de ser guardada como “evidencia”. Pero además esas fotos pertenecen a los registros de la Policía Federal, tomadas varias horas después del hecho. En las fotos aportadas por la Científica de la Policía Bonaerense, tomadas horas antes, la campera nunca se ve.

A su vez los peritos de la Federal aseguran que la campera estaba mojada, pero el papel madera sobre el que la apoyaron en las fotos aparece seco. Y adjudican ciertas manchas de las mangas a los supuestos nudos (nunca comprobados). Una campera de talle pequeño, dicho sea de paso, lo que complica toda posibilidad de anudarla demasiado.

Entre tantas especulaciones, sorprende (o no tanto) que una de las evidencias que desestimaron los peritos de la Federal (y su amigo Fernández) sean las lesiones (con sangre infiltrada en los tejidos) encontradas en la espalda de Daiana cuando se hizo la reautopsia en La Plata. Lesiones compatibles con golpes recibidos en vida, que podrían ser desde “tonfazos” a patadas, ubicadas en la mitad de la espalda y en la región lumbar. ¿Será que fueron dejadas de lado porque no encajaban en el relato suicida?

Otra evidencia desestimada es la serie de escoriaciones encontradas en el cuello de Daiana, incompatibles con un ahorcamiento pero sí con rasguños. Marcas ungueales (uñas) que van en contra de la dirección que tendría un surco de ahorcadura. Para los federales no son relevantes. Para la familia de la joven, son signos de defensa al momento de ser asfixiada, por ejemplo, con el método del submarino seco.

Segunda reunión

Frente a tantas elucubraciones direccionadas y escasas precisiones científicas, la perito de la familia de Daiana pidió acceso a los estudios complementarios de las autopsias para poder expedirse con un informe que no rozara la mala praxis. Análisis de anatomía patológicatoxicológicospericia psicológica y de ADN. Los federales dijeron que no los tenían, pero que tampoco eran muy necesarios porque para ellos estaba “todo claro”. De todos modos abrieron un cuarto intermedio hasta el viernes 19.

Volvieron a reunirse en la misma sede. A los federales Caballero, Mirabile, Acuña y Ochoa se les sumó la auxiliar primera Ana Spinetti (psiquiatra), quien conduciría la reunión. Estaban el perito de la Bonaerense Grubisa, la perita de la familia Abregú, Créimer, y se sumó Ariel Rossi como perito de la Comisión Provincial por la Memoria. Y allí también apareció el abogado Fernández. Pero esta vez estuvo poco tiempo ante la queja sostenida de Rossi y Créimer.

El fiscal Calonje se mostraba apurado por recibir un informe final. Por eso la Federal acusó recibo de algunos de estudios complementarios y los compartió con el resto de los peritos. Al igual que en la reunión anterior, los federales insistían en una asfixia por “ahorcadura”. Pero Créimer desautorizó de plano esa afirmación, ya que si bien coinciden en que la joven murió por una “compresión extrínseca del cuello”, el ahorcamiento no es la única vía posible.

Daiana murió porque su cuello fue apretado. Pero es importante saber que hay diversas formas de producir una asfixia por compresión extrínseca, de provocar un colapso neurológico al apretar por un período prolongado el glomus carotídeo (cuerpo celular hipersensible del cuello). Y no todas las alternativas dejan marcas.

La asfixia puede ser vascular (compresión de venas y arterias que impide la llegada de oxígeno al cerebro), vertebral (fractura de la columna) y por compresión de las vías aéreas. Y para cada una hay métodos diversos.

Según la reautopsia realizada en La Plata y tal como consideran especialistas que siguen el caso, no hay un surco claro de ahorcadura, lo que permite pensar que la compresión extrínseca del cuello se produjo a través de un elemento blando, como puede ser un antebrazo (típico cuando se aplica la toma conocida como “mata león”) o una mano. A su vez las escoraciones lineales que están en el cuello pueden ser lesiones defensivas o pueden haber sido producidas por un elemento que rodeó el cuello sin que éste quede colgando.

¿Es posible que a Daiana le hayan puesto una bolsa en la cabeza, o la hayan ahorcado desde atrás con el brazo o la hayan agarrado del cuello con las manos y ella se haya resistido antes de morir? Sí, responden quienes conocen la causa de forma integral.

En lo único que pudieron ponerse de acuerdo los peritos de la Federal y los de las querellas es que la muerte de Daiana fue por “una compresión extrínseca del cuello” provocada, entre otras posibilidades, por una ahorcadura. Así lo firmaron de común acuerdo en un documento. Esa definición no excluye la posibilidad de que terceros hayan participado en la acción letal. Con esa base, y a fin de poder elaborar un informe médico integral para dar más precisiones, se pasó a un nuevo cuarto intermedio para el lunes 22.

Apenas terminada esa reunión (de la que no pudo participar) el abogado Fernández difundió entre medios amigos que el ateneo había terminado y que se confirmaba el suicidio. La Comisión por la Memoria le respondió a través de un comunicado que el ateneo “aún no finalizó y por lo tanto no existen conclusiones”. A la vez, pedía “a quienes de mala fe circulan versiones interesadas y parciales” que dejaran de hacerlo “y guarden el respeto elemental a la familia de Daiana”.

Maniobra escandalosa

La Federal se había comprometido a enviarles por e-mail a los peritos de parte un borrador de informe para que lo vieran y, en la nueva reunión, agregaran sus propias consideraciones. Con esos aportes, la idea era confeccionar un informe general con las firmas de todas y todos, aclarando las disidencias pertinentes.

Pero no sólo nunca mandaron ese borrador, sino que el lunes, antes de la hora fijada para continuar el ateneo, le enviaron al fiscal Calonje un informe preliminar firmado sólo por los federales Caballero, Mirabile, Acuña, Ochoa y la psiquiatra Spinetti. Sin las firmas de Créimer y Rossi. Tampoco la del perito de la Bonaerense, aunque en este último caso fue por un acuerdo entre los ministerios de Seguridad nacional y provincial.

En ese informe se vierten como “conclusiones científicas” las especulaciones entretejidas en el ateneo entre los peritos federales y el abogado policial Fernández. Y se suman, probablemente a instancias de la psiquiatra Spinetti, una serie de consideraciones sobre la vida y la salud de Daiana que nada tienen que ver con la tarea que les había sido encomendada.

El fiscal Calonje había ordenado que informen sólo la etiología de la muerte, es decir cuáles fueron o podrían haber sido las causas del deceso. Pero ellos terminaron armando una especie de informe criminológico, basado en elementos equivocados y sin tener en cuenta la ausencia de pruebas fundamentales.

En el informe aseguran que la de Daiana fue “una muerte violenta por ahorcadura, siendo la causa de la misma la anoxia de los tejidos”. Y afirman que eso es así porque en el cuello hay “surco de ahorcadura”, contradiciendo a la misma reautopsia analizada y a los peritos de las querellas, que niegan la existencia de tal surco (y con ello, una muerte por ahorcadura tal como aseguran los policías).

Pero quizás lo más patético del informe sea cuando los peritos federales estigmatizan a la víctima a partir de unos pocos e insustanciales elementos. “El tipo de personalidad de la fallecida, sus antecedentes de consumo de alcohol y/o sustancias y otros datos relevantes (historias clínicas médicas, psiquiátricas, etc.) sumado al análisis del incidente que origina la detención de la misma y la situación de atrapamiento pudieron haber influido en el estado anímico, de forma tal que analizados todos estos elementos en conjunto puede concluirse que la etiología médico legal del caso correspondería a una muerte suicida”.

Ni siquiera respetan la palabra de los familiares de Abregú, que en infinidad de entrevistas negaron toda posibilidad de suicidio de Daiana y demostraron los proyectos de vida que tenía, empezando por su viaje a La Plata junto a su hijo en busca de trabajo y estudio. Para los especialistas consultados por este medio, las aseveraciones de los peritos federales “carecen de perspectiva de derechos humanos y de género y rozan la mala praxis pericial”.

Viciado de nulidad

Luego de conocer la decisión del fiscal de liberar a los policías bonaerenses en base al informe de la Policía Federal, la Comisión Provincial por la Memoria emitió un nuevo comunicado. Allí denuncian que, “extralimitándose en las funciones asignadas”, esa fuerza presentó “un informe donde arriba a conclusiones que sustenta en interpretaciones que no se corresponden con los estudios que efectivamente le fueron ordenados”.

Además acusan a la Federal de considerar “lo informado por la Policía Bonaerense como verdadero, lo que los lleva a concluir que la joven se suicidó. Toman el relato policial como lo efectivamente ocurrido y construyen con escasos elementos una hipótesis simplificadora”. Y cuestionan que hayan tomado como válida la primera autopsia, realizada por la Bonaerense, donde se incumplió el Protocolo de Minessotta.

En las próximas horas el fiscal Calonje recibirá los informes periciales de Virginia Créimer y Ariel Rossi, en representación de la familia de Daiana y de la CPM respectivamente. Es más que probable que no le interese leerlos, pero serán de sumo interés para quienes buscan verdad y justicia en el caso.

Las querellas ya anunciaron que pedirán ante la jueza de Garantías de Olavarría Fabiana San Román la nulidad del informe de la Federal y la realización de uno nuevo. En principio piden que lo haga el Cuerpo Médico Forense de la Justicia Nacional. Y lógicamente con los peritos de parte involucrados.

Al servicio de la impunidad

Es imposible pensar seriamente que las autoridades de los ministerios de Seguridad nacional y provincial no estén al tanto de todo lo sucedido. ¿Por qué dejaron que las cosas se hicieran de ese modo, demostrándoles a los familiares de Daiana que desde el Estado hay una decisión de bancar a los sospechados de un crimen atroz?

No pareciera necesario recordar que los peritos de la Policía Federal tienen varios antecedentes de haber usado conocimientos al servicio de intereses espurios.

En el caso Maldonado, el médico de la Federal Wherter Aguiar fotografió el cadáver de Santiago encontrado 78 días después de desaparecido y, antes de entregar las fotos al juez, las filtró a los medios para que hicieran un show morboso. Por la denuncia de Sergio Maldonado, el médico fue condenado a prisión e inhabilitado para ejercer cargos públicos por “violación de secretos” e “incumplimiento de deberes de funcionario público”.

En el caso de Facundo Castro, entre otras cosas los peritos de la Federal montaron rastrillajes y operativos en los que sabían que no encontrarían nada. Revisaron varias veces, con resultados negativos, la zona donde tiempo después aparecería el cuerpo. Y no hallaron una sola de las pertenencias de Facundo que sí encontraron pescadores en la ría y Marcos Herrero junto a sus perros en calabozos y patrulleros.

Por eso la CPM había pedido que no fuera en la sede de la Federal que se analizaran las autopsias. Y tal vez por eso mismo el fiscal Calonje le encargó la tarea a la fuerza que actúa bajo las órdenes de Aníbal Fernández.

Este viernes la familia de Daiana marchará en las calles de La Plata junto a familiares de tantas otras víctimas de la violencia del Estado, especialmente a manos de las fuerzas represivas. Contra el gatillo fácil, los falsos suicidios en cárceles y comisarías, contra las torturas, la desaparición y la muerte. Por verdad y justicia.

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