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Vivir con miedo

Violencia agrotóxica en Pergamino

Sabrina Ortiz cuenta cómo desde que denuncia los efectos de los agrotóxicos vive amenazada. Días atrás, la Cámara de Apelaciones de Rosario confirmó el procesamiento de una mujer, hija de uno de los ruralistas imputados por delitos ambientales, que en 2019 entró armada a la casa de la madre de la abogada ambientalista. Pero esa no fue la última intimidación: Sabrina reclama otras medidas de protección.

Por: Manuel Tejo
Foto: Cristian Pereyra / Matías Adhemar, archivo
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17/7/2022

El hecho fue denunciado en 2019: una tarde en el barrio Villa Alicia de la periferia de Pergamino, una mujer entra armada a lo de su vecina. La dueña de casa está cuidando a una nieta. La intrusa grita: 

—Si le pasa algo a mi papá, vamos a matar a tu hija y se van a morir todos ustedes.

Insulta:

—Negra de mierda.

Parece una pelea entre vecinos, pero va mucho más allá. 

La denunciante es Isabel Cristina Muñoz, la madre de la abogada ambientalista Sabrina Ortiz que lucha contra la aplicación ilegal de agroquímicos en Pergamino; y la acusada, Fernanda Lilian Roces, la hija de uno de los productores procesados (Mario Roces) y embargados por incumplir la normativa a la hora de fumigar.

En los últimos días, la Sala “B” de la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario confirmó el procesamiento dictado por el Juzgado Federal Nº 2 nicoleño (a cargo de Carlos Villafuerte Ruzo) contra Roces por amenazas con armas, un delito que tiene  previstas penas de uno a cuatro años de prisión.

“Yo celebró esta confirmación, sobre todo porque se trata de los hijos del poder. Esta mujer es esposa de alguien que comercializa masivamente agrotóxicos. Si bien es todo horrible lo que se vive, creo en la justicia y para fortuna nuestra se está avanzando sobre las responsabilidades”, le dijo Ortiz a Perycia.

Investigar la contimación

Sabrina, al igual sus dos hijxs y otrxs vecinxs de Pergamino, sufre efectos adversos en la salud por los agrotóxicos (encontrados en gran cantidad en el agua de la ciudad) y en 2017, tras recibirse de abogada, impulsó una denuncia por aplicaciones irregulares también en el Juzgado Federal ° 2 de San Nicolás.

En el marco de la investigación fueron procesados y embargados los productores Roces, Fernando Cortese y Víctor Tiribó. 

En tanto, en otra causa paralela, también quedaron procesados y embargados los exfuncionarios municipales Guillermo Naranjo y Mario Tocalini por omitir controles a la aplicación de agroquímicos —según la normativa local— cuando se desempeñaban en la Dirección de Ambiente Rural. Para estos últimos, el pasado mayo el fiscal Matías Felipe Di Lello solicitó la elevación a juicio.

Además, como medida preventiva, el juez Villafuerte Ruzo dispuso en 2019 mayores restricciones de distancias para las fumigaciones a nivel local (1.095 metros del ejido urbano para aplicaciones terrestres y 3.000 para las aéreas) y obligó al Municipio a repartir agua envasada a los barrios Villa Alicia, Luard Kayad, La Guarida y Santa Julia.

Vivir con miedo

“Mi mamá vive con miedo, dejó de hacer sus actividades cotidianas”.

Sabrina se mudo del barrio Villa Alicia hace algunos años por prescripción médica (su salud y la de sus hijxs se veía fuertemente afectada por las fumigaciones), pero su mamá y su papá siguen viviendo frente al campo de Roces y son vecinos de la familia del productor.

En la reciente confirmación del procesamiento de Roces, lxs camaristas rescataron que Villafuerte Ruzo señaló que “esta amenaza explícita dirigida a la señora Ortiz y su grupo familiar en abril de 2019” es parte “de una serie de hechos intimidatorios que se vienen registrando desde que comenzaron las denuncias por fumigaciones, en el 2012” con el fin de amedrentarlxs.  

Entre otras intimidaciones, el juez federal nicoleño había hecho referencia a “merodeos constantes” por los domicilios de Sabrina y sus familiares, y a la presencia de automóviles particulares sacando fotos.

La Cámara de Apelaciones advierte además que Roces “habría continuado con conductas intimidatorias” sobre la mamá de Sabrina con “pasadas reiteradas” por el frente de su vivienda a bordo de una camioneta gris.

Por la denuncia iniciada en 2017 por Ortiz, los productores rurales fueron procesados por el delito de “contaminación del ambiente, de un modo peligroso para la salud, mediante la utilización de residuos calificados peligrosos”. 

Sabrina suele contar que cuando aún vivía en el barrio Villa Alicia le mataron a su mascota. “El productor que hoy está procesado me tiroteó la casa. Me mató un perro”, señala. 

Hoy visita poco el barrio. Allí, además de sus padres vive su hermana.   

Sin límites

Sabrina y su familia cuentan con custodia policial desde el año 2018. Sin embargo, siguen sufriendo episodios violentos. “Es muy angustiante haber llegado a esto”, dice.

Los últimos que denunció (también ante el juzgado de Villafuerte Ruzo) fueron este año: una persecución en auto a su papá Pedro Ortiz y el daño de su vehículo del que se percató cuando estaba viajando en la ruta.

“Estaba a 290 kilómetros de Pergamino volviendo de un viaje y empecé a sentir un ruido en el auto. Vine muy despacio. Cuando llegué a Pergamino, el auto no avanzó más y tuvo que venir la grúa. Le faltaban tres tornillos en una rueda y cuando lo revisaron me dijeron que tenía cortado adentro, en una pieza que conecta la rueda. El mismo día me llamó mi hija para decirme que en la puerta de mi casa habían dejado flores con tierra y cenizas”.

Sabrina señala que se quedó “en shock” cuando le dijeron que el daño en su auto tuvo que haber sido intencional. Ahora, ella y su familia están a la espera de que el juez resuelva alguna otra medida de protección. “Tengo temor por mis hijos. Mi hija no quiere salir de casa sola por esto último que pasó”, dice.

Y sugiere: 

“Es como una película de terror o de la mafia”.

Si querés leer más sobre el tema en Fumigaciones que envenenan: La denuncia de Sabrina Ortiz y La causa que resguarda el futuro

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